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Tarragona, legado medieval

Tarragona
A pesar del gran legado que los romanos dejaron a la ciudad de Tarragona, huella de su paso y asentamiento en estas tierras, y que ha marcado la personalidad de esta urbe en gran manera, no es el único patrimonio que encontraremos en ella. La historia ha sido muy generosa con Tarragona, y también la Edad Media ha dejado grandes tesoros a la ciudad, empezando por la que hoy en día es una de sus obras más carismáticas, emblema de la misma, como es su Catedral y su conjunto monumental.

La Catedral de Tarragona se encuentra en la parte más alta de la ciudad, y su construcción tuvo lugar en el mismo lugar en el que se emplazaba el templo romano dedicado a Augusto y en el que se había erigido también más tarde una mezquita árabe.

Dedicada a Santa María, su construcción empezó a mitad del siglo XII, y estaba ideada para que su estilo fuera románico. Sin embargo, al alargarse sus obras hasta la primera mitad del siglo XIV, época en que fue consagrada, fue terminada en estilo gótico. De todas maneras, y como solía pasar en este tipo de edificaciones, hasta el siglo XVIII se fueron aún realizando algunas obras en su interior, especialmente en sus capillas, por lo que hallamos algún elemento tanto de estilo renacentista como de estilo barroco.

Uno de sus elementos más destacables, aparte de su fachada, que se ha convertido en un emblema para los tarraconenses, es la escultura que se encuentra en su claustro, a través del cual se puede pasar al Museo Diocesano, que dispone de una valiosa colección de objetos religiosos todos ellos pertenecientes a su diócesis.

En su jardín se encuentra la Capilla dedicada a Santa Tecla, que fue edificada en el siglo XIII y que antiguamente guardaba un cementerio. Y muy cerca, dentro del claustro del Seminario, encontramos la Capilla de Sant Pau.

Aún en la zona alta de la ciudad, encontramos el Antiguo Hospital de Santa Tecla. Fue construido a finales del siglo XII, como un edificio destinado tanto a hospital como a orfanato. Actualmente, de lo que fue la construcción original, lo único que conserva es el porche con arcos, cinco en la fachada principal y dos en el lateral. Es un bonito edificio de planta baja y dos pisos, las ventanas de los cuales datan del siglo XVI y son de estilo renacentista.

De las casas-palacio que encontramos en Tarragona, debemos destacar dos: Ca l’Ardiaca y la Casa del Cambrer, ambos palacios góticos del siglo XIV, en los que residían dignidades eclesiásticas. Es digno de mención que en la segunda falleció la reina Juana, madre de Fernando el Católico.

Es interesante también la Iglesia de Sant Llorenç, de la cual, aunque fue construida en el siglo XII, con estilo románico, sólo nos quedan de dicha época un par de columnas, perteneciendo la actual iglesia al siglo XIV, aunque ha sufrido varias reformas, ya que fue destruída en la guerra contra los franceses, así como también durante la Guerra Civil española.

Si nos llegamos hasta las murallas romanas, encontraremos, adosada a las mismas, la Torre d’en Tintorer, una construcción defensiva levantada en la época medieval. Tiene una interesante inscripción romana y aún conserva buena parte de sus almenas.

Del medioevo es también la famosa calle de la Mercería de la ciudad. Si vamos a ella en un día en que se celebre alguna festividad, o, mejor aún, a pasear por entre sus paradas cuando se instala el mercado semanal, nos parecerá retroceder en la historia y encontrarnos unos siglos más atrás. Sus muros de piedra y sus atractivos porches llenos de arcos prácticamente permanecen igual, sin que el tiempo haya alterado mucho este gran legado que la historia ha dejado a la ciudad.

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