Tarragona, una variada oferta para el visitante

Tarragona es una ciudad de la comunidad catalana, capital de la provincia del mismo nombre. Es un punto de interés turístico muy importante, y está declarada Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco.
Muchos son los elementos que confluyen para que la ciudad sea visitada cada año por una gran cantidad de viajeros, de entre los que destacaremos algunos.
Sus costas
Tarragona dispone de unas playas bellísimas, de arenas finas y aguas transparentes, que se extienden durante 14 kilómetros por su famosa Costa Dorada. Entre sus playas encontraremos para todos los gustos, desde las que se encuentran situadas en el mismo núcleo urbano, como la Playa del Miracle o la Playa de la Comandancia, con todos los equipamientos completos, bares, restaurantes, teléfono o quioscos, hasta otras que se van volviendo más vírgenes o naturales a medida que se van alejando del casco urbano, como la Playa dels Capellans, una pequeña cala sin servicios, que constituye un paraje natural de gran belleza. O incluso como la Playa de la Savinosa, una playa nudista que queda separada de las adyacentes por escarpadas rocas.
Su legado
El legado patrimonial artístico y arquitectónico de Tarragona es impresionante, por su abundancia y calidad, señal inequívoca de una historia rica en acontecimientos y llena de vaivenes-
La primera constancia que se tiene de la existencia de la ciudad de Tarragona data de hace 500.000 años, y consiste en unos restos dejados por un grupo de cazadores nómadas. Desde aquel entonces, muchos son los pueblos y culturas que han pasado por estas tierras dejando su huella en las mismas, aunque de manera muy especial los romanos, que dejaron la ciudad sembrada de obras que nos recuerdan a cada momento su asentamiento en estos parajes, un legado de un valor artístico y arquitectónico incalculable.
Otros pueblos, como los griegos y fenicios, o como los judíos, han dejado también constancia de su estancia en la ciudad. De estos últimos es de destacar el Call, el barri judío que conserva aún Tarragona, de una gran belleza.
Su gastronomía
La exquisita gastronomía de esta ciudad es otro de los atractivos que encuentra el viajero al llegar a ella. Siendo puerto de mar, sus platos se basan, como es lógico en los frescos pescados y mariscos extraídos de sus playas, combinados muchas veces con los prestigiosos productos recién sacados de sus huertas. De ello salen recetas tan exquisitas como su paella marinera, su arroz negro o sus fideos de marisco, sin olvidarnos de su famosa cazuela de romesco. Ni de su pescado azul, Denominación de Origen.
Otro de sus atractivos gastronómicos son los denominados “calçots”, una variedad de cebolla tierna, que se hace a la brasa y se come normalmente acompañada por salsa de romesco. Sin olvidarnos de sus prestigiosos vinos Denominación de Origen, especialmente sus mistelas y vinos rancios apropiados como acompañamiento de los dulces y postres.
Sus fiestas
Otro de los atractivos de la ciudad es su gran oferta en fiestas y tradiciones, muchas de ellas de una gran raigambre popular, como los castellers, sin los cuales no se puede imaginar aquí ningún festejo.
Sus fiestas más importantes son las que tienen lugar en honor a Santa Tecla, y que se celebran a mediados de septiembre. Otras fiestas importantes son las de San Magín, a mitad del mes de agosto, y otras como los Carnavales o San Juan.
También tienen lugar en la ciudad otros eventos como el Concurso de Castells, que sólo se lleva a cabo durante los años pares, o el Concurso Internacional de Castillos de Fuegos Artificiales de Tarragona, en el mes de julio. No podemos dejar de citar las procesiones de Semana Santa, entre las que destaca la Procesión del Santo Entierro, o el Festival Internacional de Dixieland de Tarragona, uno de los más importantes eventos europeos sobre el origen del jazz y único en España.
Aún podemos destacar, de entre los elementos que hacen de Tarragona una ciudad atractiva para el viajero, su gran oferta de ocio, sus museos, los hermosos entornos naturales que la rodean, su oferta cultural, sus ferias, y, cómo no!, la amabilidad y hospitalidad de sus gentes.